Ubisoft decide darle pesadillas a los historiadores de todo el mundo y de paso, brindarnos el mejor juego de combate con armas medievales

Entre todas las propuestas competitivas que hay… ¿Por qué For Honor debería poder hacerse un lugar? Hay exponentes, consolidados y recientes, para todos los gustos. League of Legends, DOTA 2, el aún imberbe Overwatch, el inmortal CS: GO, que inmutable resiste las trompadas del Rainbow Six: Siege. Hasta los que prefieren los juegos de lucha tienen lugar con el Street Fighter. Y la lista sigue: StarCraft 2, Heartstone, Heroes of the Storm

No sólo parecería que todas las áreas están cubiertas, sino que cada género tiene su competidor en esta puja. Lo cierto es que, de todas formas, quizás haya lugar para For Honor. Te contamos por qué:

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Legolas viene más tarde, montando un DLC

De que va el juego

En resumidas cuentas, For Honor es un juego de acción en tercera persona donde la estrategia no queda en segundo plano. Tiene un muy leve aroma a MOBA y un muy fuerte tufo a juego de lucha. Si bien no tiene la variedad de “combos” de estos últimos, su sistema de combate con armas es una muy grata sorpresa.

En principio, este sistema puede parecer algo limitado. La premisa es mantener, con el analógico derecho, la defensa en alguna de las tres direcciones posibles de donde vendrá el ataque (costados y arriba), para poder bloquearlo. Por otra parte, para atacar tenemos un botón de golpe fuerte y otro de golpe débil, donde también deberemos indicar con el analógico derecho en donde lo queremos asertar.

Para que se entienda: Casi todos hemos jugado un juego de fútbol con un amigo, en la misma consola o PC. Hagan memoria y lleguen a ese momento en el cual les toca atajar un penal ejecutado por su amigo… ¿Quién puede jurar que nunca ha mirado de reojo el mando del contrincante, para ver a donde está apuntando y tirar para el mismo lado al arquero? Aaaaah, sucios pillines.

Más allá de vuestros oscuros pecados, podemos decir que en For Honor existe un paralelismo entre luchar y jugar “a los penales”, donde cada uno es ejecutante y arquero al mismo tiempo. La diferencia es que no es necesario mirar el mando del rival, sino que el mismo juego se encarga de informarlo. Esto se logra mediante unas flechas indicadoras, que aparecen superpuestas tanto en nuestro personaje como en el contrario. Cada vez que presionamos el analógico derecho, informamos a nuestro contrincante hacia donde defendemos o hacia donde va a ir el golpe.

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Los barras de Chacarita y Chicago, en un día de campo

Por sencillo que parezca, este sistema hace que entren en juego maravillosos amagues y cambios de dirección a último momento, recalentando nuestros reflejos y la necesidad concentración. Cada combate está cargado de una tensión tremenda, una economía de esfuerzos y la necesidad de hallar la manera de sorprender, para así superar los reflejos del rival. Golpear como un loco sólo hará que nuestra barra de resistencia se agote y quedemos como un borrachín, tambaleándonos y expuestos a un coscorrón mortal en el campo de batalla.

Adicionalmente, la sencillez de estos controles se ve complementada con la posibilidad de encajar combos, movimientos especiales y remates, distintivos de cada personaje dentro de cada facción. Aquí es cuando la cosa pasa a complicarse y el combate comienza a ganar profundidad. Afortunadamente, el juego tiene una variedad de clases de personaje que va de menor a mayor en cuanto a la complejidad y variedad de acciones para aprender. De esta manera, podemos arrancar con alguna de ellas sin que nuestra memoria se sienta abrumada.

Para terminar, cada personaje tiene otras particularidades, tales como la velocidad de movimiento, la imposibilidad de mantener un bloqueo constante, el alcance de las armas, generar estados de sangrado y diferentes formas de empujar o cargar. Esto último nos da la posibilidad de utilizar el entorno, de manera que a veces la lucha terminará con alguno de los guerreros lanzado al vacío o incluso empalado. [Inserte aquí su propio chiste soez]

Venite “mano a mano”, si te la aguantás

Si bien el juego tiene una campaña de un jugador, tiene mucho más sentido ponernos a analizar de qué materiales se compone la peluca de Trump. No es que no existan ánimos de contar una historia, todo lo contrario, es más entretenida de lo que podríamos haber imaginado para un juego enfocado en el multiplayer. Pero lo cierto es que no alcanza a tener la sustancia suficiente, en narrativa y en desarrollo de personajes, sin olvidar que padece de un caso de “pasillerísmo” bastante agudo. Llega un punto donde se comienza a sentir como un largo tutorial; pero eso sí, entretenido hasta el final, en especial por las batallas contra jefes.

Con todo y eso, para muchos la campaña no será motivo de depresión, ya que el foco está en el multijugador. Aquí tendremos una variedad adecuada de modos, comenzando con dos variantes de duelo, los cuales nos permiten combatir 1 vs 1, 2 vs 2, y 4 vs 4. A nosotros nos atraparon más las peleasmano a mano”, ya que están cargadas de un clima de tensión pocas veces visto, ni siquiera en los combates online de la saga Souls. Lo que ocurre con los modos de duelo con más jugadores, es que tienden a terminar de la misma forma: uno o ambos de nuestros compañeros cae en desgracia y todo deriva en una carnicería de dos o más atacando a uno solo. Si bien existe un potenciador de defensa y ataque pare estos casos, la mayoría de las veces no alcanza para frenar el bullying. Y se imaginarán que el honor entre guerreros es tan infrecuente como una paloma seca de vientre.

Para completar la oferta, tenemos un modo de “captura la zona” (Dominación) con un muy leve dejo a MOBA. Este modo y los duelos “mano a mano” son los mejores a nuestro criterio y los que más vida le darán al juego.

En Dominación, la coordinación es clave para capturar y defender las zonas, con el objetivo de sumar puntos. El camino central del campo de batalla es por donde se desplazan nuestros “minions”, entablando batalla contra los jugadores y minions del equipo rival. La utilidad de los mismos es entorpecer, hacernos ganar puntos y ayudar (pobremente) a mantener la zona central. No hay mucho más desde lo funcional, pero desde lo estético colaboran en hacer que el campo de batalla se sienta más espectacular.

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¿¿¿Por qué no habré chequeado el pronóstico meteorológico???

Enchúlame la armadura

El nivel de personalización visual de los personajes es muy profundo, casi a punto de generar vértigo. De igual manera, podremos ajustar nuestras capacidades a través de recompensas en equipamiento, luego de pasar por una batalla. Además de hacernos ver mejor, alteran el equilibrio de las estadísticas iniciales, permitiendo rebalancear nuestro personaje de la forma en que mejor se ajuste a nuestra estrategia de pelea. O podemos optar por destruirlas, recuperar materiales y mejorar (muy) gradualmente nuestro equipo predilecto.

El que se quema con Ubisoft…

Es cierto que luego de algunos traspiés por parte de Ubisoft con glitches y problemas de optimización, se ha generado cierto reparo, por no decir pavor, ante un nuevo lanzamiento. La realidad es que For Honor tiene un nivel audiovisual excelente, con poco y nada de fallos y con un nivel de optimización impecable para PC.

Un apartado que llama la atención son los despiadados bots contra los que podemos jugar. No sólo tienen un nivel de dificultad muy adecuado, sino que aprovechan las particularidades de cada clase para explotarlas y agregarle picante a cada encuentro. Otro detalle que sorprende es que todo el tiempo aprovechan el entorno, siempre tratando de atontarnos o matarnos empujándonos contra una pared, un geiser, púas o directamente al vacío.

No podemos dejar de mencionar que actualmente (esperemos se solucione a la brevedad) el emparejamiento con nuestras estadísticas online y el matchmaking no está funcionando todo lo bien que se espera. Un mal de los juegos que no tienen servidores dedicados y que, si no se erradican rápidamente, terminan por arruinar nuestro entusiasmo.

Conclusión

For Honor se destaca como un excelente juego multijugador. Exige paciencia y dedicación, pero devuelve esa inversión con una experiencia sin igual en la historia de los juegos de combate con armas. Si logran superar la primer etapa donde sienten que no tienen manos, disfrutarán de una lucha original y adictiva.

8.0

Good

  • Sistema de combate original, sencillo de entender pero duro de domar
  • Excelente apartado audiovisual
  • Gran optimización en PC

Bad

  • Problemas de conexión actuales
  • La campaña queda opacada frente al apartado multijugador
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Categories PC Review Sony Xbox Xbox One
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