Luego del éxito de Dishonored, Arkane presenta finalmente el reboot de Prey

Recapitulemos un poco. El Prey original, fue un buen FPS con algunas ideas lindas de puzzles que luego amplió Portal. Reserva india, abducción alienígena y puerta abierta para secuela.

Sin embargo, Prey 2 (la secuela que nunca existió), no iba a continuar por ese camino: En la E3 de 2011 llegamos a ver un trailer, donde se mostraba a un cazarrecompensas espacial, alejándose así del primer setting.

Luego, la IP pasó a Bethesda y de un estudio a otro como bola sin manija. Pese a que el juego ya tenía delineada una identidad, finalmente Arkane pateó el tablero. Nada de indios, cazarrecompenzas ni portales locos: reboot y a otra cosa. Pero, eso sí, usaron el mismo nombre. Porque donde hubo hype, cenizas quedan.

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“Chaaaauuu… que fuerte estaba el Typhoon que me fumeeeee. ¿Alguien tiene colirio?”

 Mi nombre es Yu, MardelTu Yu

Vayamos por la historia. El protagonista es Morgan Yu, quién es contratado por su hermano Alex, que tiene una pinta de garca increíble. La idea es que Morgan forme parte de una investigación, que se llevará a cabo a bordo de una estación espacial. De modo que, nuestra primer tarea, será tomar las pruebas de aptitud necesarias.

De esta forma, el juego comienza con Morgan levantándose de su cama en su primer día de trabajo. Tras unas pocas vueltas por su departamento, acude a la azotea, donde un helicóptero lo traslada a las oficinas de TranStar. Lo primero que pensamos es que su hermano Alex debe ser bastante capo porque, por 10 cuadras mugrosas, bien nos podrían haber mandado un remis. Con aire acondicionado, como mucho.

En fin, una vez arribado a la instalación, Morgan toma varios tests y vamos presumiendo que, el resultado, no es el esperado por el grupo de científicos. Es como si a Superman le dijeran “andá al décimo piso lo más rápido que puedas” y el tipo va y no sólo se toma el ascensor, sino que además se engancha la capa con la puerta.
Antes de que sepamos que cosa va mal, tiene lugar un brutal ataque de un organismo alienígena llamado Typhoon, bichos tan feos como masticar un felpudo. A partir de este incidente, comienza formalmente el juego y las primeras revelaciones.
La narrativa está tan bien lograda que resulta muy difícil seguir relatando o dando detalles sin arruinar las sorpresas.

Sin embargo, podemos intentar un resumen 100% libre de spoiler: “Drama griego futurista que involucra a dos hermanos, en medio de una investigación científica de una poderosa raza alienígena. Los humanos se ponen ambiciosos, también descuidados, algo sale mal y todo se va al cuerno”. Sepan que con este resumen no sólo no le hacemos justicia a la historia, sino que es probable que deban denunciarnos a los tribunales de La Haya.

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Escaneando un Typhoon. Este se llama Carlos, le gusta la sopa y es fan de Hannah Montana. Su color favorito es el verde a pintitas.

Herencias y méritos propios

Venimos escuchando que Prey es Bioshock, pero en el espacio. Pero vayamos más atrás, al papá de Bio, el Sr. System. Tal como lo expresaran los mismos desarrolladores, Prey tiene mucho más de System Shock que de Bioshock. No sólo la ambientación, sino la jugabilidad misma hace que cualquier examen de ADN sea redundante (estás hasta las manos, System).

Para ir hablando de sus partes, arrancaremos con algo notable: el árbol de habilidades. Tiene una cantidad poco usual para un FPS teniendo en cuenta que, un poco avanzado el juego, se habilitan el doble de las categorías originales.

Las habilidadeshumanas” tienen que ver con el pirateo, la reparación, ralentización del tiempo, sigilo, fuerza. Luego, tenemos la posibilidad de incorporar habilidades Typhoon, tales como camuflaje, lanzar fuego o electricidad, emitir ondas de fuerza, control mental, telekinesis. Son tan amplias las posibilidades y tan buenas las recompensas, que nos invita a rejugar para abarcar todas.

Sin embargo, contrapuesta a la variedad de poderes y habilidades, está la escasa diversidad de armas. Podemos ver una lógica en ello, con el objetivo de alejarlo de un juego de disparos tradicional y acercarlo a su costado rpg. Esto es porque cada arma tiene propiedades ajustadas para situaciones concretas, estilos de juego o incluso la más importante, combina perfecto con algunos poderes.

Además, tanto la munición como otros items de soporte escasean, con lo que es frecuente vernos obligados a rotar la combinación de armas y poderes en uso. Para reabastecernos, tenemos un sistema de crafting de dos pasos: primero, reciclamos toda la “chatarra” que iremos recolectando (discos rígidos quemados, cáscaras de banana, discos de Arjona y otras porquerías). De esta manera, reduciremos todo a cuatro materiales básicos. Estos serán empleados en un segundo paso, el de construcción, donde podremos confeccionar desde balas hasta un jetpack.

Finalmente, también contamos con diversos potenciadores, que se instalarán tanto en el traje como en el visor especial. Inclusive las estadísticas de las armas pueden ser mejoradas mediante kits que iremos recolectando. Como pueden ver, todo lo que tiene que ver con las habilidades y las modificaciones, es de una riqueza enorme.

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Este es el cañón de Goo. El Goo es como el merengue italiano, pero más tóxico. Y menos italiano.

¡Linda sorpresa!

Prey es un juegazo. Tiene de todo, rpg, acción, sigilo… inclusive, sin ser un juego de terror, frecuentemente recurre al sobresalto: los alienígenas tienen la posibilidad de camuflarse con objetos del entorno. De manera que, hasta encontrar nuestro visor especial, estaremos pegándole compulsivamente a todo objeto sospechoso con la llave inglesa. Si alguien nos ve hacer esto y no sabe de qué va el juego, es probable que intente medicarnos.

Considerando que la base es un FPS, Prey rebosa de misiones secundarias, la mayoría interesantes de concretar. Gran diseño de escenarios, que invita a la exploración, reexploración y la multiplicidad de opciones para llevar a cabo este cometido. Mención especial para las secciones de gravedad cero, son una delicia. No queda otra, hay que jugarlo.

 

9.0

Good

  • El diseño e interacción con los entornos
  • Las habilidades, tanto por su cantidad y calidad, como por las posibilidades de combinarlas
  • Buen setting e historia
  • La diversidad de opciones a la hora de explorar
  • La versión de PC es una belleza y la optimización roza lo impecable

Bad

  • Los primeros minutos estamos muy desvalidos y puede desalentar
  • Se desaprovecha el interesante setting de realidad paralela
  • Sin disco SSD, los tiempos de carga pueden resultar molestos
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